miércoles, 25 de noviembre de 2015

Fui una fracasada: Una historia de éxito.

Cuando era pequeña todo giraba en torno a la mente.  Mi padre, una de las personas más inteligentes y tenaces que conozco, aprendió todo solo.  Química, física, matemáticas, todo lo aplicaba perfectamente en su trabajo sin pisar el colegio y mucho menos la universidad.

Mi madre era otro gran cerebro. Además de haber estudiado física y matemáticas, se había devorado todos los libros que uno nombrara y era prácticamente una enciclopedia andante.

Mi hermano mayor a los 5 años entró al conservatorio a estudiar música, cuando todos los niños (incluida yo) entraban a los 7.  Pasó de kinder a primero, saltándose transición porque ya sabía leer; a los 6 años, por puro hobbie, leía la enciclopedia de ciencias aplicadas de mi padre; y a los 8 años ya había creado su primer programa.

Mi hermana mayor fue disléxica. Gracias a su memoria fotográfica, pasó hasta 5to de primaria sin que nadie se diera cuenta de que no sabía leer ni escribir. Su dislexia la hizo aún más competitiva y durante todos los años de colegio siempre fue la más aplicada, la más responsable y la mejor presentada.

Yo, en cambio, sentía que no aprendía tan rápido como el resto de los integrantes de mi familia.  A mí las matemáticas me costaron bastante. Gracias a la formación de mi mamá logré pasar física y trigonometría  porque en clase no entendía nada.  El colegio no era fácil para mí, pero a punta de recursividad jamás perdí un año.

Como no era muy buena haciendo exámenes de memoria, aprendí a hablar con cada profesor para que me dejara presentar un trabajo o hacer otro tipo de examen que no fuera escrito. Tuve que asociarme estratégicamente con los más inteligentes del curso para que me ayudaran con las fórmulas de excel y poder pasar contabilidad. Me aburría en clase así que me ofrecía a recoger las fotocopias al otro lado del colegio y me hice amiga de las secretarias, las cuales me transmitían información muy importante que me generaba ventajas frente a mis compañeros.  Aprendí a entrar al colegio en la jornada distinta yéndome de particular no con uniforme, así podía hablar con los profesores directamente y presentarles las tareas atrasadas.

Ser no tan aventajada intelectualmente como el resto de mi familia fue la mejor oportunidad que tuve para desarrollar unas habilidades distintas y sobresalir luego en el campo laboral.  A muy temprana edad entendí que tenía que hacer cosas diferentes; que tenía que esforzarme más para aprender de algunos temas porque no se me daban naturalmente; y que podía aprender lo que me propusiera por mi propia cuenta.

No encajar a veces significa destacarse.  Hoy vi este maravilloso vídeo que se llama algo así como "Por qué la mejor elección no siempre tendrá la mejor hoja de vida", de Regina Hartley, experta en recursos humanos.  Habla de cómo algunas personas que han tenido una cantidad mayor de retos pueden ser las mejores para ser seleccionadas.



Si vemos la historia la mayor parte de los grandes emprendedores y personajes  como Steve Jobs, Richard Branson, Albert Einstein han sido rechazados por sus profesores y colegas ¿Cuál fue su respuesta? simplemente fueron más grandes que sus limitaciones, confiaron en su instinto, entendieron que cada uno tiene dones y los supieron aprovechar.  Ninguno de ellos nació siendo un personaje famoso ni nadie les regaló nada.  Fue el esfuerzo y una gran fe en sí mismos  lo que los llevó a destacarse en sus campos.

Cada uno de nosotros tiene eso, algo que nadie más sería capaz de hacer de la misma manera.  Cada uno puede encontrar el trabajo de sus sueños y ser completamente feliz.  Cada uno puede sobrepasar sus límites, encarar sus miedos y llegar tan alto como quiera. A veces necesitamos un poco de ayuda, pero estoy totamente segura de que es posible.

Para saber más sobre cómo encontrar el trabajo de sus sueños, escríbanme a realizartein@gmail.com o a info@realizarte.co.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Las 10 cosas que aprendí cuando me despidieron.

Primero, y soy enfática: nadie, nadie, nadie quiere ser despedido de su trabajo.  Por más aburrido que uno esté, no es un momento que uno añora.  Es como pensar que la vida es triste pero aún así nadie quiere morir (me puse trágica, es verdad); es como estar cansado de la relación con una pareja, aún así uno no quiere que el otro tome la decisión.

Hace algunos meses, luego de 3 años en una importante empresa en Colombia, luego de dar mi vida y dejar mi corazón en el trabajo, fui llamada una tarde lluviosa de un viernes (sí como para que fuera bien cliché) y así no más me fue informada la decisión:  la compañía apreciaba mis servicios, pero rescindiría de ellos.

Luego de verlo con detenimiento, el aprendizaje de la experiencia fue fantástico, es por eso que decidí compartir por ahora 10 de las cosas más importantes que descubrí cuando me despidieron:
  1. A mucha gente le pasa: ¡Si le pasó a Steve Jobs!: Es muy importante entender que uno siempre será susceptible de ser echado. Sea uno el presidente de la compañía o tenga el cargo que tenga, en cualquier momento fuerzas superiores pueden decidir que uno se vaya. Muchas veces no tiene que ver con el nivel de eficacia o eficiencia de uno como trabajador; a veces es empatía, nepotismo o estrategia.  Cualquiera que sea el caso, las cosas cambian en la vida y cualquier persona puede salir en cualquier momento.  No es nada personal, simplemente así es y hay que aceptarlo con dignidad. 
  2. Es una ruptura, es verdad, así que hay que hacer el duelo. Querer hacerse el fuerte no sirve de nada.  Así luego muchos lo critiquen, uno debe dejar que las emociones salgan. De no hacerlo, el conflicto más adelante será más fuerte. Usted estaba atado(a) a esa compañía emocionalmente. Eso lo mantenía levantándose a trabajar todos los días si no, no estaría ahí. Es bueno llorar, es bueno ir a karaoke y cantar rancheras; es bueno decir me duele.  Entre más rápido se acepte el dolor, más rápido se superará. 
  3. Los que lo echaron no son malos: Este es uno de los puntos más polémicos.  Mucha gente dirá "pero por qué le pasan cosas malas a la gente buena" eso de ninguna manera es cierto. Uno puede verlo como una oportunidad.  Los que lo echaron están cumpliendo su trabajo y le están dando chance para que haga algo nuevo con su vida.  Más tarde les agradecerá la decisión que están tomando, así que hay que evitar juzgarlos o hablar mal de ellos. 
  4. Nada como los amigos y la familia para hacerle frente al tema: Luego de realizado el duelo, hay que contarle a todo el mundo qué le sucedió por dos razones básicas:  la primera, le darán apoyo moral y usted se sentirá mucho mejor.  La segunda, esas personas tienen contactos muy valiosos y, como lo quieren ver bien, le ayudarán en su búsqueda y harán que sea mucho más fácil conseguir trabajo nuevamente. 
  5. El ejercicio es el mejor aliado para lidiar con la depresión: El ejercicio libera endorfinas, hormonas que lo harán sentir feliz y pleno.  Adicionalmente es el mejor calmante y estimulante que hay.  Empezar a realizar una actividad física lo enfoca a uno nuevamente en metas que cumplir a corto plazo y no sentirá la ausencia de levantarse para ir a la oficina ya que reemplazará la rutina anterior con una aún más divertida
  6. Un descanso jamás cae mal: Generalmente los despidos, sobre todo en grandes compañías, vienen acompañados de una compensación monetaria. Uno puede darse un tiempo de descanso y pasar tiempo con la familia, hacer esas actividades que tenía olvidadas como pintar, hacer un pequeño viaje (todo con moderación, uno no sabe cuánto estará sin trabajo) pero sí tomarse un par de semanas para simplemente hacer lo que hace tiempo no hacía: verdaderamente descansar. 
  7. Siempre será una buena oportunidad para reorganizar la vida: El 78% de la gente no es feliz en su trabajo.  Uno puede aprovechar este momento para conocerse y ver en qué quiere realmente invertir su tiempo.  El camino puede ser iniciar un negocio independiente, cambiar de rumbo, encontrar ese algo que de verdad uno ama y que tuvo mucho miedo de enfrentar. 
  8. En el tema de las hojas de vida hay que destacarse: Tener una buena hoja de vida preparada es muy importante en esta situación. Uno necesita conseguir trabajo de manera rápida y ojalá con mejores condiciones que antes.  Para eso hay que tener una excelente hoja de vida, saber cuáles son sus competencias, cómo venderse en el mercado laboral.  En mi caso esto hizo que a la siguiente semana luego del despido ya estuviera presentando entrevistas y que tan solo 20 días después ya tuviera una oferta formal y estuviera firmando contrato. 
  9. Un buen trabajo se consigue pronto, pero hay que tener claro lo que uno quiere: Va muy de la mano del punto anterior.  Tener una buena hoja de vida es importante, pero saber en dónde enviarla lo es aún más.  No empezar a divagar a enviar curriculums a todas partes empapelando las paredes sin ton ni son.  Hay que tener una estrategia, hay que ver en qué empresas uno de verdad quiere trabajar y conocer los canales adecuados para llegar a ellas. 
  10. Siempre será bueno prevenir la echada: Por último, pero no menos importante, como lo dije en el primer punto, a cualquiera le pasa.  Así que mantenerse vigente en el mercado laboral es una obligación.  Mantener el LinkedIn y cualquier red de empleo activa y actualizada es vital. Así mismo no tener todos los huevos en una sola canasta y depender de un solo ingreso.  Tener negocios aparte que uno pueda atender, que lo mantengan con flujo de caja y que le sirvan para estar ocupado cuando uno está cesante puede ser muy beneficioso en estos casos. 

Luego de mi echada mi vida cambió.  Inicié negocios independiente, di un giro a mi vida, me volví más espiritual y encontré muchos más amigos y aliados que antes.  Perder el trabajo puede convertirse en una gran oportunidad. Simplemente hay que saber sobrellevarlo y transformarse a través de eso.

Para más información sobre cómo presentar hojas de vida, sobre como replantear la vida y entender cuáles son sus habilidades pueden escribirme a realizartein@gmail.com o a info@realizarte.co. Si a usted también le pasó, sus comentarios y aprendizajes son más que bienvenidos.  Espero sus comentarios

domingo, 18 de octubre de 2015

Lo que no nos enseñaron en la Universidad: Cómo conseguir un trabajo.

El primer día de universidad para mí fue bastante extraño.  Una constante de mi pre-grado y de mi post-grado es que me perdí las sesiones de integración.  Lo que quiere decir que cuando empezaron las clases, yo no conocía absolutamente a nadie.  Todos se saludaban con efusividad y ya hasta habían intercambiado teléfonos, mientras yo tenía la tarea de "Darme a conocer".

Ese día conocí quien hasta hoy es mi mejor amiga.  Pareciera que estaba tan perdida como yo, así que decidimos compartir las onces y los secretos.   Las dos teníamos problemas con los chicos con quienes salíamos, así que eso nos unió. Había mil expectativas en el momento y milagrosamente ese día me cambió la vida: encontré una gran amiga, hermana y socia y, por otro lado, me enamoré perdidamente del mercadeo.  Lo que fue al comienzo un día extraño, se convirtió en el inicio de una gran experiencia.

Y así transcurrió la universidad, entre las típicas trasnochadas, rumbas, lloradas por varios novios que no fueron, amigos que se iban, amigos que llegaban, risas, muchas risas y las excelentes clases con las que me iba topando, llegamos por fin al final.

Para graduarme elegí un diplomado.  Había decidido iniciar a trabajar algunos años antes y tenía algunas experiencias aisladas, pero yo quería, finalizando ese proceso, encontrar un trabajo que me hiciera feliz.

En una de las clases del diplomado, un profesor me pidió mi hoja de vida para trabajar con la alcaldía.  Ese era uno de mis sueños así que llegué esa noche a mi casa, me senté al frente del computador, busqué el archivo de la hoja de vida de mi hermana mayor y empecé a trasladar mi información a ese formato.  Al otro día, muy contenta, llegué a entregarle mi hoja de vida al profe quien la recibió, la miró, suspiró y con un esfero rojo empezó a tacharla.  Movía su cabeza de un lado al otro mientras me iba diciendo cuál era la mejor forma de comunicar mi experiencia, cuál era mi perfil profesional y en un momento hizo un alto, me miró a los ojos y con cara de resignación me preguntó ¿Por qué en la universidad no les enseñan cómo conseguir  un trabajo?Yo, estupefacta, no supe qué responderle.  Supongo que lo que pasó por mi cabeza fue "Si no sabe usted que es el profesor, imagínese yo que estoy apenas empezando".

Ese día entendí que había un agujero gigante en mi formación.  Que en mi carrera, Mercadeo y Publicidad, había estudiado varios años cómo vender una empresa, nunca supe cómo hacerlo conmigo misma. Eso precisamente es lo primero que nos deberían enseñar, pero no lo hacen ni en el colegio, ni en la universidad.

Ese profesor fue un faro de luz para mí.  Afortunadamente me enseñó a enfocar mi hoja de vida apropiadamente, a comunicarme de la forma correcta y me dio mil trucos que más adelante me ayudarían a conseguir varios trabajos en tiempo récord en el área del conocimiento en la que yo decidí que me enfocaría: marketing digital.

Han sido muchos años de capacitarme en el tema.  Desde hace 10 años he leído, ido a talleres, conferencias y seminarios en definición de perfiles y creación de marcas personales. He recopilado esa información y le he ayudado a tantas personas como me ha sido posible a conseguir trabajo. Entendí que el proceso de marketing y de innovación (en lo que me especialicé posteriormente) son ampliamente aplicables a personas, así que desarrollé mi propio método.

Hace aproximadamente un año asesoro extra-oficialmente a personas en el tema y en los últimos meses decidí hacerlo mi forma de vida.  Es una dicha escuchar experiencias luego de este proceso como "Me quedé sin trabajo y a la semana me llamaron a una entrevista, me dijeron que era el mejor formato de hoja de vida que habían visto en mi vida y me contrataron de inmediato".

Obviamente, una hoja de vida bien construida no lo es todo, pero es lo que nos abre las puertas de una empresa.  Sin embargo, más allá de eso, lo importante es conocerse a sí mismo, es saber qué quiere uno de un trabajo, para qué es bueno, es empezar hacer parte de ese pequeño 3% de personas en el mundo que saben cuál es su propósito en la vida. A eso me dedico, a encontrar esas estrellas interiores que todos llevamos adentro y a potencializarlas.

Y si tú no has encontrado lo que amas, no te preocupes, a veces hace falta un poco de ayuda.  Vamos a hacerlo juntos. Seguro luego de un par de meses te hallarás más cómodo y seguro. Tranquilo, a veces todos necesitamos que alguien nos recuerde lo maravillosos que somos. Así que vamos a hacerlo!

Estaré más que feliz de ayudarte en tu proceso de Innovación Personal. Para conocer más solo escríbeme a realizartein@gmail.com o a info@realizarte.co